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Las empresas se responsabilizan de la innovación, pero aún es poco

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Noticias
octubre 23, 2019

Los últimos datos coinciden en que las empresas han realizado un esfuerzo innovador en el último periodo. Sin embargo, siguen dependiendo de sus fondos propios y se accede poco a las ayudas públicas.

El INE ha hecho pública su Encuesta sobre Innovación en las Empresas correspondiente al año 2017. Viene así a completar el panorama de la innovación en ese ejercicio económico que había ofrecido, antes del verano, el informe de la Fundación Cotec.

El panorama que dibujan ambos informes supone que en 2017, tras seis años de caída, el esfuerzo en I+D aumentó una centésima, alcanzando el 1,20 % del PIB, el mismo esfuerzo que ya hacíamos en 2006.

Evolución del crecimiento anual de la inversión en I+D y del PIB en España en euros corrientes, 2009-2017.[1]

El gasto de las empresas en innovación (tecnológica y no tecnológica) aumento en un 7% respecto al ejercicio anterior. Esto quiere decir que, prácticamente, todo el esfuerzo del avance lo hace el sector privado (con tres años de incremento). A pesar de ello, no somos capaces de reducir la brecha con la Unión Europea.

Inversión en innovación España vs. Europa

El 1,2% del Producto Interior Bruto, es un porcentaje muy pobre en comparación con el resto de socios comunitarios, donde la media es de casi el doble (2,06%). España tendrá serias dificultades para alcanzar los objetivos de la UE en materia de innovación.

Debe recordarse que la meta establecida para España por la Comisión Europea es aumentar el gasto en este ámbito hasta el 2% del PIB en el sector privado, al que debería añadirse un punto en el sector público. En este último, por el contrario, el crecimiento de la inversión en I+D está por debajo del crecimiento del PIB.

Además, tanto desde una perspectiva teórica como empírica, la I+D privada es procíclica, es decir, aumenta en periodos de crecimiento económico y se contrae en las crisis. En consecuencia, si se confirman las perspectivas de desaceleración que vivimos en estos momentos, podríamos enfrentarnos a un retroceso.

Una cuestión que vuelve a alertarnos sobre la fuerte estabilidad que muestra el sistema de financiación de la I+D+i española, con aportaciones parecidas por parte del sector público y privado (43 % y 49 %, respectivamente) en 2017, y una participación del sector exterior próxima a la del año anterior, en torno al 8%.

En la UE, en promedio, el sector público financia sólo un tercio del total. En contrapartida, en la UE la financiación de la I+D ajena al sector público (sector privado y el exterior) está más de diez puntos por encima que en España.

Cómo invierten en innovación las empresas españolas

El gasto en innovación tecnológica de las empresas alcanzó los 14.821 millones de euros en 2017, con un incremento del 7,0% respecto al año anterior. Esta cifra representó el 1,8% de la cifra de negocios de las empresas de 10 o más asalariados con gasto en innovación tecnológica. El 28,2% de las empresas españolas de más de diez asalariados fueron innovadoras en el periodo de 2015 a 2017, frente al 28,9% del periodo anterior, una ligera reducción.

Los datos del INE, consistentes con los que en su momento ofreció la Fundación Cotec, revelan cierto esfuerzo anual por parte de las empresas, pero también su debilidad. Los niveles de inversión y su aplicación mantienen serias diferencias con las cifras del sector privado europeo.

Dos características se deducen del patrón de comportamiento de las empresas españolas: por una parte, un bajo acceso a la colaboración con las ayudas públicas y, en segundo lugar, que los procesos de innovación los impulsan con recursos propios, es decir, si los márgenes de beneficio operativo lo permiten.

En el primer caso, debe recordarse que las fuentes de recursos públicos para innovación son de dos tipos: créditos a devolver y ayudas directas que no se devuelven.

Cómo aprovechan las empresas la financiación pública para innovación

En lo que se refiere a ayudas directas, a fondo perdido, las tasas de ejecución presupuestaria son cerca del 87% de lo presupuestado, pero sorprendentemente se está reduciendo: son siete puntos menos que hace diez años, lo que revela cierta falta de eficiencia corporativa en materia de captación de recursos.

Si hablamos de la solicitud de créditos, en condiciones más favorables que las de mercado, el gasto realmente ejecutado en 2017 apenas supuso el 20% del presupuestado. Lo que conduce a confirmar el temor de las empresas a recurrir a financiación para innovar y la limitación a sus recursos propios.

Esto quizá explique que el mayor porcentaje de empresas (23,4%) produjeron innovaciones no tecnológicas (organizativas y de comercialización), menos exigentes en capital, y solo el 13,3% fueron de carácter tecnológico (producto y proceso).

También explica que la partida de gastos de capital volvió a caer en 2017 un 13,0 % y ya supone menos del 30 % de la cifra alcanzada en 2008. Esta partida incluye: terrenos y edificios para I+D (terrenos de ensayo, laboratorios, plantas piloto…), instrumentos y equipos, adquisición de software específico para I+D, y otros productos de propiedad intelectual e industrial como patentes o licencias.

En cambio, la partida destinada a retribuciones al personal investigador, que se ha mantenido bastante estable, creció en 2017 un 8,7 %. Con todo, las retribuciones están en 2017 un 12 % por encima de las de 2008.

No obstante, junto al importante déficit de financiación, los datos sitúan a España en el segundo vagón de cola de la UE en cuanto al porcentaje de trabajadores empleados en puestos relacionados con la innovación y el desarrollo. Para el cierre de 2017, apenas un 0,95% de la población ocupada trabajaba en el sector I+D, frente al 1,27% de la media de la Unión Europea. Países como Alemania, Francia o los nórdicos se encuentran muy por encima, superando el 1,5% de asalariados en este sector.

Está claro que no se puede ser complaciente con las cifras que ofrece el INE. Hay una evidente necesidad de revertir la situación: aumentar los presupuestos públicos y estimular la inversión privada para buscar la convergencia con la UE  y,  también, buscar la convergencia en el interior de España: tres Comunidades (Madrid, Cataluña y País Vasco) concentran el 70% de las empresas innovadoras, siendo fuera de ellas poco apreciable el grado de inversión. Mucho por hacer.

[1] Fuente: Informe Cotec 2019

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